No hay amores imposibles
se decía el hombre solitario y sin amor.
Pero nunca tuvo la dicha
de ser amado.
Quizás su timidez lo dejo sin oportunidades.
Lo cierto es que paso el tiempo y la vida
pinto los colores grises de la ausencia
en un corazón, que nunca tuvo dueña.
Un día, se acabo la arenilla de su reloj de vida y se fue
de esta tierra, sin poder amar y ser correspondido.
Nestor Salgado

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