sábado, 25 de enero de 2025

UN POCO DE MI….

Mi madre y mi padre fueron grandes inspiradores en mi vida, personas sencillas pero destinadas a dejar un legado de valores cuál ingredientes de recetas familiares. Ambos ya no están físicamente pero cada espacio por donde me muevo en la casa paterna donde vivimos tiene algo de mágico y permanente en cada uno de nosotros. Mi amor por la naturaleza.
Una vocación nacida allá cuando niña por cuidar de nuestro planeta ha madurado como un fruto tiempo al tiempo. Suelo cerrar los ojos y se me presenta la visión de la gran laguna su belleza y mi misión fue casi una iluminación…ahí bajando las escaleras hacia la costa de la mano de mi padre. Desde joven no he cesado en mi misión, puede parecer raro hasta yo me pregunto cómo pude tomar tamaña decisión y llevarla a cabo. Aprendí tanto de mis ancestros y su forma de vivir opté por buscar la aguja en el pajar y motivos para no desistir en mi camino y en mis propósitos. La docencia fue un gran paso ahí fue la antesala de un largo camino, los niños fueron parte del proceso crearon en mi persona una responsabilidad inmensa. Cada palabra, cada árbol plantado, cada manifestación de conciencia frente a un mundo consumidor e irrespetuoso me llenó de fuerzas y motivos para seguir educando con amor sobre el cuidado y respeto a nuestra madre tierra. Los años pasaron…vaya si pasaron son casi treinta y cada día es el primero. Sé perfectamente que no puedo cambiar al mundo ni puedo pero si estoy segura de hacer mi parte cada día y no dejarme atrapar por una sociedad que consume insaciablemente y casi sin sentido. Hoy encontré paz un camino como educadora ambiental y una forma de vida llena de naturaleza, sentidos y amor voy con lo justo disfrutando de este maravilloso lugar donde las lagunas fluyen y es un escenario tan fantástico como mágico donde encontré no solo mi lugar en el mundo sino la inspiración para escribir y describir en palabras todo lo que mi ojos ven. Siento un infinito agradecimiento por mis padres por mis hijos familia amigos y a mi compañero de vida que supo entenderme, dejarme caminar y acarrear mis sueños, acompañar ese día a día no tan sencillo a la hora de tomar decisiones y optar por un estilo de vida no común creo pero tan lleno de desafíos que hoy puede
decir con alegría que entre lo que dije e hice no hubo un trecho sino una construcción entre los tiempos de la infancia y los de hoy .Que aquella niña curiosa a la que todo le causaba asombro ha caminado a mi lado hasta hoy sin dejar de agradecer por cada día por caminar esta tierra sagrada.
Es la primera vez que hablo de mi persona ,quizá no sea una historia especial pero sé que los pasos dados han quedado guardados en mi pueblo en muchas personas que consideran mi aporte lo cual agradezco mucho …en tantos árboles y espacios verdes, en los parques y escuelas, en los poemas y fotos …lo demás lo conservo en mi alma, me permito atesorar amaneceres y atardeceres poemas que el viento lleva lo que me quede del camino será mera contemplación es hora de ordenar los días en mi alma….alguien seguro dirá Clau “la amiga de la naturaleza” que mejor distinción para una niña soñadora?.-
Seudónimo Clau
Autora: Claudia Elorza, Docente y escritora de la Localidad de Guaminí

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